Apple Watch, primera versión

Primera versión

El Apple Watch es una de las mejores primeras versiones de hardware que ha creado Apple en los últimos años. Esta afirmación puede herir sensibilidades pero es así. Atendiendo a la tecnología que incluye, es un logro meter tanto en tan poco espacio, rematado por un cuidado diseño. La interfaz fluida, adaptada al tamaño de la pantalla, es cómoda y acertada, aunque con margen de mejora. Sin quejas de la correa sport, en perfecto estado tras 11 meses de uso, y ningún problema de alergia.

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Usuario

Debido al tipo de usuario que soy encuentro que su velocidad de respuesta es mejorable en varias situaciones. Me explico, las notificaciones se gestionan de forma realmente útil sin sacar el iPhone del bolsillo, y agradezco contar con el reloj para esta cuestión. Pero a la hora de abrir aplicaciones puede ser entre desconcertante y desesperante, dependiendo de la aplicación y si el desarrollador ha aprovechado las posibilidades de integración con WatchOS. Las aplicaciones nativas del reloj tienen un comportamiento decente, teniendo en cuenta las limitaciones de pantalla e introducción de datos. Aún así hay algunas que tardan un poco en iniciar. Los botones bajo las notificaciones cuentan con un retardo del uso que no entiendo si necesitas contestar un mensaje. Pero su uso no deja de ser práctico.

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Aplicaciones de terceros

El drama tiene lugar si quieres abrir Telegram, Swarm, Wunderlist, y demás aplicaciones con extensión para el reloj. Unas más que otras, tardan bastante en iniciar, tanto que a veces me encuentro mirando la pantalla del reloj un rato con el brazo en el aire y no es nada cómodo. Iniciar algunas aplicaciones de terceros en el reloj me ha recordado lo que mi iPhone 3G tardaba en abrir las pocas aplicaciones que podía instalarle. O al iPad 2 con iOS 9, tratando de comportarse como un dispositivo de 2015.

No contentos con esto, el reloj depende en muchos aspectos del iPhone al que está enlazado. Tanto es así, que aún contando con conexión WiFi me ha costado un buen rato que Siri en el reloj me entienda, si es que no he desistido. Aquí dejo dos quejas sobre Siri en general: no es necesario tener conexión a internet para poner un simple temporizador. Además, las veces que al dar una orden habitual el reloj se queda escuchando y lanza un mensaje de error que asegura que Siri no está disponible ni en el iPhone. Sólo por esto Siri a veces se convierte en un obstáculo para el uso normal del reloj. Imagina que quisiera controlar las luces de mi casa y tuviera que quedarme esperando porque Siri no funciona.

En fin, creo que de todo esto se puede extraer que mi uso del reloj en estos 11 meses ha tenido altibajos. Siempre que me preguntan y cuento todo esto, termino con una afirmación: aún así me encanta.

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Recordando al iPad original

El Apple Watch es un gran dispositivo con capacidad para hacer mucho más, pero esta versión es de prueba. Se nota que hace falta optimizar en el rendimiento, en la velocidad de la interfaz y del inicio de aplicaciones. El sistema operativo aún no está siendo realmente aprovechado por los desarrolladores…un momento, esto me suena.

En la primavera de 2010 apareció un dispositivo de Apple llamado iPad. Una tableta de grosor considerable, con grandes posibilidades pero con limitaciones. Y aún así amamos aquel iPad que pesaba un quintal, pero que nos permitía ver páginas web igual que un ordenador. Aplicaciones a gran tamaño, fueron más tarde adaptadas a su pantalla. Leer era mucho más cómodo, navegar y mirar el correo, y la productividad escalaba un peldaño más con aquel iPad. Y sin embargo se quedó sin actualizaciones en 2011, aunque al menos tuvo acceso a iCloud. No aprecié problemas con iOS 5 en cuanto a fluidez, pero sí que había cierto retraso al abrir aplicaciones. Cuando apareció el iPad 2 entendí que el primero era un ensayo de lo que debía ser un iPad.

El reloj me sugiere exactamente lo mismo. Es la primera versión de un aparato que en teoría debe aportar mucho y abrir nuevas líneas de acción, para desarrolladores y usuarios. Estoy encantado con este prototipo por lo nuevo que ofrece, pero estoy seguro de que Apple nos va a dejar boquiabiertos con el siguiente. Y tampoco habrán incluido todo lo que tienen previsto, por limitaciones de hardware y tamaño.

Igualito que le ocurrió al iPhone original.

Conclusión

Al Apple Watch se le puede pedir más. Está por debajo del rendimiento que debemos exigir de una pantalla que sirve notificaciones y abre aplicaciones, y es casi dependiente de un iPhone que sí se comporta de manera rápida y agil. El reloj es un modelo de prueba que nos han vendido mientras crean “el de verdad”, pero hay que tener en cuenta su gran ventaja: antes simplemente, no existía.

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