Fenómeno fan ¿inmunodeficiencia nativa o adquirida?

Nuestros gustos, trampa mortal

Nuestros gustos nos definen. Se pueden deducir muchos rasgos de una persona por sus afinidades y preferencias. La información que se obtiene de ello es de alto valor, debido al efecto que la publicidad tiene en nosotros. Sabemos que cierto tipo de publicidad nos afecta más que otro, y deberíamos ser conscientes de ello. Por supuesto no siempre estamos conscientes de lo que nos entra por los sentidos, de manera que podemos ser vulnerables a técnicas de marketing bien estudiadas, y esto ocurre todos los días.

Si entramos a una red social, foro o sección de comentarios de cualquier sitio web que trate un tema en concreto, siempre vamos a ver posturas opuestas, o como poco diferentes. Y en muchos casos hay quienes argumentan a favor de su preferencia y en contra del resto. Esta situación se repite en cualquier temática, grupo social y localización geográfica, y por tanto creo que no es propia de dicha temática o grupo concreto, sino más bien del género humano.

No contentos con esto, existen multitud de ejemplos de polarización extrema de las posiciones, llegándose a abandonar los argumentos racionales y pasar a descalificaciones e insultos. A esto le añadimos el potente componente social, que amplifica los mensajes mas radicales amparándose en que el individuo puede ser listo, pero la masa es claramente estúpida. Este componente parece alimentarse de los sentimientos más potentes, que no suelen ser de quienes tienen razón, sino de quienes gritan más. Así se atonta a un individuo, no dejándole pensar, y pasa a formar parte de una masa enfervorecida por argumentos subjetivos autoalimentados. Así, por cierto, también se atonta a un grupo y a una población.

 

Fenómeno fan (fan…ático)

Aquí, y podéis o no estar de acuerdo, es donde quiero encajar el fenómeno fan. El fan no es más que un individuo que siente algún tipo de admiración un poco más acusada de lo normal (y por normal quiero decir racional) por un tema, personaje o icono. Según el diccionario de la RAE, un fan es un entusiasta de algo, un admirador o seguidor de alguien. Pero también nos dice que la palabra fan es una forma corta de la palabra “fanatic” en inglés, cuya traducción es fanático/a. Si buscamos éste término en el diccionario el asunto se vuelve un poco más oscuro, ya que se define como “Preocupado o entusiasmado exageradamente por algo” o que “Actúa con fanatismo”. El fanatismo según RAE, “Apasionamiento y tenacidad desmedida en la defensa de ciencias u opiniones, especialmente religiosas o políticas”, es algo que por desgracia muchos criticamos y a partes iguales hemos practicado en alguna ocasión.

No quiero limitar su influencia a temas religiosos y políticos, aunque son temas en los que es muy fácil encontrarlo. La razón es muy sencilla, tendemos a identificarnos con algo y justificarlo de manera natural. ¿Tiene que ver con el gusto de nuestro cerebro por la inercia? Tal vez, lo que sí es verdad es que se contagia y se transmite entre individuos, se refuerza en el grupo, y se transmite de generación en generación. No hay más que ver un partido de fútbol con miles de individuos enfervorecidos gritando, individuos que están educando criando hijos en la falta de razonamiento, en la fácil polarización, en los bajos instintos. Pero no quiero señalar sólo al público espectador de un partido, tenemos ejemplos por todos lados, marcas, ideologías, cantantes, series, etc.

“…el individuo puede ser listo, pero la masa es claramente estúpida”

 

Como aficionado a la tecnología tengo muy presente que en este mundillo existen marcas que crean un efecto fan muy potente, como es sabido de Apple. Diaria y continuamente pueden verse disputas a nivel muy básico sobre tal o cual smartphone, característica o detalle, siempre con el objeto de imponerse. Es un comportamiento que se contagia muy fácilmente, pues obedece a tendencias naturales del individuo, en unos más que en otros.

 

¿A qué nos lleva esto?

Una vez definidos los términos y descrita su penetración, es necesario mostrar qué procesos e implicaciones tiene el fenómeno fan, siempre según mi opinión.

El fan ha encontrado su lugar, la retroalimentación que le supone apoyar una determinada causa es precisamente lo que necesita para terminar de llenar un vacío y por tanto siente agradecimiento. Un agradecimiento lícito y sincero, proveniente de lo más profundo de su ser. Este agradecimiento es a la vez una realización y un escudo. Realización porque se encuentra apoyado en sus gustos y puede desarrollar potencialidades quizá latentes; y escudo, porque le protege de la frustración que supone no desarrollarlas. Esta protección puede evitarle dicha frustración, pero también la entrada de nuevas ideas, a causa del agradecimiento que siente por las ya asumidas. Por supuesto, tanta cerrazón impide al fan reconocer los defectos del objeto de su defensa, razón de más para admirar su perfección.

“…tendemos a identificarnos con algo y justificarlo de manera natural”

 

En el momento en que el fan se cierra a nuevas ideas o visiones diferentes, tiende a enfrentarlas, y a todo aquel que argumente a su favor. Esta oposición a nuevos puntos de vista y la falta de objetividad le llevan a estancarse, a frenar su desarrollo y su aprendizaje. Me gustaría volver a incidir en que un fan puede tener hijos, y educarlos criarlos en semejante “disciplina mental”, lo que he observado como absurdamente sencillo.

En resumen, el fan experimenta una visión incompleta o distorsionada de la realidad. Algo que favorece su estancamiento en cuanto al aprendizaje y asimilación de nuevo conocimiento. Esto le lleva a tener, fomentar y transmitir prejuicios contra otros puntos de vista, y finalmente al enfrentamiento.

 

¿Solución…?

Desde luego no hemos llegado hasta el momento actual sólo por inercia. El ser humano ha necesitado que la tecnología y las Humanidades se den la mano para progresar realmente. Sabemos que hemos llegado a un punto en que necesitamos de nuevo que lo hagan cuando se presentan un termómetro rectal o una maquinilla de afeitar conectadas a la red. Que dispongamos de la tecnología para ello no significa forzosamente que tengamos que hacerlo.

Es necesario cuestionar algunas cosas, es sano que lo hagamos y creo que las razones merecen mucho la pena. Una persona encuentra una actividad que le gusta y le realiza, de la misma manera que en el caso descrito anteriormente. De nuevo se da el agradecimiento por llenar un vacío, pero un nuevo factor aparece. La persona se pregunta si aquello que ha encontrado le aporta algo y lo analiza. Sopesa pros y contras, es capaz de ver más allá de la superficie, y tiene capacidad de crítica. Su visión es entonces objetiva.

¿Significa esto que la persona objetiva y con capacidad de crítica se apasiona menos? Absolutamente no. Sólo un factor se ha añadido a la fórmula que he descrito antes, y es entender que aquello que nos gusta y apoyamos no tiene que ser perfecto, y no hay necesidad de justificarlo. Puede gustarnos y a la vez saber que es mejorable, colaborando incluso para hacerlo posible.

 

Esperanza objetiva

Es posible entonces educar a una persona en la visión consciente y crítica, que le lleve a la mejora y al aprendizaje, y cuya transmisión a otros individuos esté basada en el conocimiento y no en los prejuicios. En este momento puede que te preguntes si hay esperanza para la persona frustrada y prejuiciosa.

Creo que la misma vacuna que impide en el segundo caso que la enfermedad afecte a la persona, puede considerarse cura para la enfermedad. Puede que la dosis a recibir sea mayor, pero igualmente válida. Una suerte de anticuerpos, que minimice nuestro instinto más animal de defender y justificar lo propio, y así poder asumir errores para aprender y mejorar. El pensamiento racional.

Donde antes se daba el agradecimiento y la justificación, ahora puede haber admiración consciente de los pros y contras de la actividad realizada. La visión subjetiva y polarizada de antes deja paso a una visión abierta y permeable a crítica propia y ajena. Pretender pensar que siempre podemos mejorar es de hecho hacerlo. El aprendizaje está asegurado y el conocimiento difundido y efectivo. Demasiadas personas antes que nosotros han construido las bases que nos han permitido llegar hasta aquí, como para ignorar su legado.

Recomendación

Si no estudiamos a los pensadores, al menos que seamos capaces de distinguir lo que nos conviene de lo que nos atrae. Un ejemplo tonto de pensamiento racional: no retuitear algo porque nos parezca digno de serlo sin comprobar su veracidad.

Si no lo conocéis, existe un podcast sobre filosofía dedicado a explicar en lenguaje común muchas teorías filosóficas y empeñado en que nos hagamos preguntas, que nos cuestionemos todo. Su nombre es Pienso luego ya tu sabeh, y podéis encontrarlo en varias plataformas, incluyendo Podkas. Oíd cualquier episodio, os lo recomiendo, y dejadle reseñas si encontráis la solución que os propongo en esta larga entrada.

1 comentario en “Fenómeno fan ¿inmunodeficiencia nativa o adquirida?”

  1. Extraordinario trabajo. Hay vida más allá de todo este universo de tecnología y apariencia. Cuando las luces de las pantallas se apagan y los impulsos cargados de información dejan de circular por los servidores y de llegar a los terminales, seguimos respirando. Y nuestros hijos siguen mirándonos, esperando que levantemos la mirada para encontrar la suya. Y así educarlos, además de criarlos. Y mostrar que les queremos más que a una manzana mordida o un androide verde.

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