Re-Vocación de servicio

Sevilla, 17 de Octubre de 2016, Administración del Ministerio de Hacienda

Nos dirigíamos en familia a las oficinas del Ministerio de Hacienda con objeto de finalizar un trámite que no está disponible electrónicamente. Tras deshacerme de todo lo metálico para pasar el control de seguridad y constatar que no existe rampa para carros de bebé, nos indicaron que a pesar de tener cita previa, preguntáramos en el mostrador de información por el trámite en cuestión.

En pocos minutos la cola se fue acortando hasta que entre nosotros y el mostrador sólo quedó una señora mayor con unos papeles en la mano. Al quedar relativamente cerca pudimos oír cómo la señora pedía información sobre un trámite. El funcionario le aclaró que la información esta ya escrita en los documentos que llevaba, y que “hay que leer, a ver si leemos”, que “el trámite se hace en un cajero en su entidad bancaria”. La señora le replicó diciendo: “no me llevo bien con los aparatos y no los entiendo”.

DNIe

Trámites electrónicos

Soy usuario y defensor de la Administración electrónica, por varios motivos. Evitar los desplazamiento a las oficinas, el tiempo empleado, los horarios, las colas, la falta de un documento que te hace volver, etc., no tiene precio. El tiempo de que disponemos a diario está más que asignado y realizar un trámite significa faltar al trabajo, pagar un transporte, un parking, etc. Y eso contando con que no nos falte un documento y tengamos que volver otro día. Por si esto fuera poco la cita previa no está bien gestionada en algunas delegaciones y oficinas, y puede ocurrir que a pesar de tenerla nos atiendan más tarde que a quien no la tiene. La Administración electrónica resuelve muchos de estos problemas porque permite realizar un gran número de trámites a través de internet. Si somos capaces de configurar el sistema, que eso es otra.

Sí, yo defiendo la realización de trámites electrónicos. Pero principalmente para agilizar trámites y no para discriminar a quien no sabe llevarlos a cabo. Entiendo que la Administración puede buscarnos en varias bases de datos, embargar cuentas, cobrarse de prestaciones, etc. ¿Pero han puesto a nuestro servicio estas tecnologías para facilitarnos la vida o para que paguemos antes?

Cola en oficina de empleo

Vocación de servicio. Funcionarios casi humanos

Para poder atender todos los casos hay que estar preparados para todas las eventualidades. En plena era digital, ¿es posible que haya gente que no puede realizar sus trámites de manera telemática? Pues claro que sí, no todo el mundo está familiarizado con los nuevos medios, ni siquiera todos pueden acceder a ellos. No es obligatorio que los conozcamos siquiera. Y si atendemos a los sitios web de configuración, están redactados para personal especializado, no para el común de los mortales. Algún recurso hay para quien no se entera, como el sistema Cl@ve o PIN24, pero no permite hacerlo todo, y si lo permite no cuenta con las ventajas del DNIe o el certificado electrónico.

Para eso están las personas que trabajan en un organismo público. O deberían estarlo. Para atender, para resolver, para que una persona no se sienta rechazada y desvalida o se le reprenda porque no ha ido a un cajero automático a pagar. La vocación de servicio es algo que se lleva dentro e impulsa a ciertos seres a ayudar a sus semejantes, y claramente hay personas trabajando en estos puestos que practican lo contrario, y generan repulsa y prejuicios.

 

La Administración y la aldea Kanna

Esta situación es una de las que me saca un poco de mis casillas. Quizás porque sí he descubierto que esa vocación existe y hay personas muy válidas ayudando a quien no sabe, atendiendo correctamente a quien lo necesita. Las comparaciones son odiosas, pero es así como se despiertan conciencias, incomodando.

“¿Pero han puesto a nuestro servicio estas tecnologías para facilitarnos la vida o para que paguemos antes?”

Las gentes de la aldea Kanna vivían tranquilas mientras cuidaban su plantación de arroz, pero cuando estaban recogiendo la cosecha aparecían unos bandidos y la saqueaban. Después de varios años sufriendo pidieron ayuda y siete personas se ofrecieron a ayudarles. Bueno, quizás el séptimo no era nada honorable, pero también se ofreció. Esta historia está mejor contada en la película Los siete samurai, de Akira Kurosawa.

El séptimo no era honorable

La Administración debe ser accesible para los ciudadanos, para todos ellos. Y no me olvido de esa falta de rampa en la escalera. Mientras que la ayuda consista en sitios web oficiales redactados en lenguaje inaccesible, habrá personas que realizarán tutoriales y guías, algunas de pago y entre ellas mis libros, que no anunciaré aquí. No sé a cuántas personas he ayudado a obtener el certificado electrónico en este tiempo, pero son unos cuantos que no van a perder el tiempo. Al tiempo que unos ofenden al ciudadano habrá otros que se ofrezcan a ayudar. Nadie en la Administración debe actuar como en una empresa privada, mientras que los bancos mantienen personal para quien no usa cajero.

No dejo de aconsejar a quien me encuentro la mejor manera de realizar trámites, incluso he acompañado a algún conocido a las oficinas. ¿Es mi responsabilidad? No soy funcionario, no es mi tarea, pero soy ciudadano, y soy humano.

Como ciudadano espero que la Administración cuide de la aldea Kanna y que no fomente la aparición de samurais, pero si es necesario, podéis contar con mi espada.

 

Imagen destacada: www.flaticon.com

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