Redes sociales, calle de doble sentido levemente iluminada

Una explosión de popularidad en redes sociales

Creo que todos los que tenemos relación con la tecnología hemos oído hablar del caso del Samsung Galaxy Note 7. Los conocidos terminales que han aparecido en redes sociales y noticias de todo el mundo. La repercusión ha sido tal que varias líneas aéreas han prohibido su presencia a bordo. Más allá de la polémica hay unos hechos que nos atañen a todos en cuanto al uso de las redes sociales y los canales de promoción en internet.

Impacto de búsquedas en Google

En la imagen se aprecia el impacto en las búsquedas de Google al conocerse el famoso caso de los Samsung Galaxy Note incendiados.

Por algo las redes se llaman sociales

La promoción de un producto, marca o personaje funciona porque está basada en el comportamiento humano. La masa es bombardeada con anuncios, y en función del grupo social e intereses, cada individuo reacciona de una manera. Los que no son el público objetivo del producto probablemente no lo compren, pero una parte de los que sí lo son, lo hará. Hasta aquí el efecto de la publicidad de manera muy simple.

Los que han comprado el producto tienen amigos, familiares, compañeros y conocidos que tendrán la oportunidad de conocer el producto en mayor o menor grado. Esta aproximación al producto es otro tipo de publicidad, más efectiva debido a la cercanía social entre los individuos. Luego existe el boca a oreja, esa gran herramienta de la que se sirven hoy día las empresas para llegar hasta ti sin acercarse lo más mínimo.

El uso de redes sociales aprovecha estos medios al permitir:

  1. la inclusión de anuncios por parte de las empresas
  2. la divulgación del anuncio entre contactos, sin pérdida de información en el camino
  3. los comentarios acerca de productos en un medio que puede cuantificar y asimilar términos, tendencias y gustos.

 

Las empresas nos cobran, pero además nos utilizan

Estamos haciendo uso de las redes sociales porque nos gusta compartir y porque nos gusta que nos lleguen mensajes, memes, vídeos, invitaciones, etc. Al mismo tiempo las empresas están aprovechando este canal para vendernos productos. Pero al usar este medio, las empresas nos convierten en representantes comerciales de su marca o sus productos. Somos consumidores, y más que nunca, vendedores.

redes-sociales_twitter

“La promoción de un producto, marca o personaje funciona porque está basada en el comportamiento humano”

Cuando un producto se hace muy popular, las redes sociales son campo abonado para que cuajen las semillas y en general, se hable bien del producto. La presencia de comentarios, sobre ello es infinitamente mayor que la presencia de anuncios de la marca, lo que convierte en un bien valioso al medio. Pero ¿qué ocurre cuando el producto que tanta popularidad había desarrollado en redes sociales tiene un fallo general que se difunde igualmente rápido?

 

La vuelta a la tortilla (siempre con cebolla)

Lo que ocurre es lo mismo, pero en sentido contrario. Es decir, los individuos difunden las pruebas (fotos, vídeos) del fallo, se generan comentarios, debates, etc. Se empieza a hablar mal del producto y luego viene la herramienta del boca a oreja. Esta herramienta es la más poderosa, ya que muchos individuos afirman la invalidez de un producto que no conocen, y otros muchos les creen. Esto, que parece muy estúpido, funciona perfectamente todos los días en Twitter o Facebook, por ejemplo, cuando comprobamos como se replican miles de mensajes cuya veracidad no ha sido comprobada. Para más información sobre esta peculiaridad humana, recomiendo el artículo Fenómeno fan de ese mismo sitio web.

“Somos consumidores, y más que nunca, vendedores”

Y ahora la marca es difamada mediante el mismo canal que antes estaba aprovechando para su propio bien. ¿Es justo que se critique a las redes sociales por este comportamiento con respecto a la marca? ¿No son las redes sociales, precisamente una ampliación de un comportamiento típicamente humano?

redes-sociales_facebook

 

Conclusión

Igual que las redes sociales sirven como canal de promoción pueden acabar con el prestigio de un producto, una marca, o una persona. Nos demuestran día tras día que somos poderosos. Pero como decía aquel “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Ya que este comportamiento humano no se puede controlar (al menos no del todo), en vez de echarle las culpas al mensajero, deberíamos controlar lo que de nosotros se comparte a través de las redes sociales.

 

Imagen destacada: www.pexels.com

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