La burbuja tecnológica actual no es el futuro de ayer.

Mi burbuja tecnológica

La mayor parte de las personas con las que me relaciono están más o menos implicadas en el uso de la tecnología. No me refiero al hecho de usar lo típico. Algunos más curiosos se adentran a investigar y otros prefieren adaptarse a lo que hay, pero haciendo buen uso de varias herramientas.

Sé que más allá de mi burbuja se encuentra Mordor. Una tierra lejana y sombría llena de gentes que han descubierto el smartphone, la tablet, WhatsApp y Facebook, y lo pretenden hacer todo desde ahí. Presumen de marcas, modelos y versiones, y se enzarzan como orcos fanáticos en disputas sin sentido.

Me pregunto si realmente estamos en ese futuro que preveían algunos de manera lúcida. Incluso me lleva a cuestionar si ese “estamos” se refiere a todos nosotros o sólo a los que crean e innovan. O a los curiosos como un servidor.

De ser a todos nosotros, no estaría de acuerdo. Aún me frustra tener que explicarles a muchos qué es un podcast, una aplicación de pagos entre particulares, o si la tienda de Amazon es segura. Personas que aún recelan de usar su tarjeta de crédito para pagar en una tienda. Personas con el billete de 500€ escondido en una esquina del forro de la cartera si tienen que viajar. Así estamos. Aún.

 

Érase una vez…el Homo Sapiens Sapiens

Imaginad lo que sufro cuando estamos reunidos unos cuantos y veo esas caras de perplejidad, típicas de John Locke en Lost, siempre a punto de un “WHAT…”. Cuando comento las novedades del botón Dash de Amazon, los bots de Telegram, o incluso que Telegram existe…no hay palabras.

 

“Sé que más allá de mi burbuja se encuentra Mordor”

 

El mundo gira, la tecnología existe, y muchas de estas personas usan un mando a distancia, conducen coches a los que les falta hablar, y exigen lo máximo… para hacer lo de siempre. Presumir, fardar, vacilar, y por supuesto, cuñadismo superlativo. Y ¿dónde encajamos los que no estamos en ese grupo? Pues curiosamente sólo entre personas del mismo tipo, y no son tantas. Lo que sí ocurre es que la personalización de noticias, timelines, muros, y grupos nos hace ciegos ante la realidad. Y aunque mucho hemos avanzado, parece que sólo ha sido así porque unos iluminados a los que poca gente valora tuvieron ideas innovadoras.

 

El futuro no es hoy. Y mañana tampoco

Ya situados en mi presente, quiero valorar la capacidad de la tecnología casera actual. Lo quiero hacer en dos planos, el plano teórico y el real. Y todo porque soy uno de esos interesados en la información, la relevancia y la perspectiva de esta tecnología que nos acompaña.

Es impresionante lo que se ha conseguido de unos años hasta aquí, y cómo hemos mejorado en tareas cotidianas. El fax, el teléfono móvil, el ordenador, todo lo que les ha seguido, etc. Y estamos en este punto en el que varias empresas presentan novedades a nivel mundial, siendo aplaudidos por los seguidores tecno-fanáticos y los medios que viven de alimentarlos. La tecnología de smartphones y tablets, que se ha convertido en religión, política o deporte de masas, no está siendo consecuente con sus promesas.

Afirmo esto como una crítica constructiva. Quiero que haya avances que mejoren la vida de las personas, que los hay, en hospitales, en colegios, en casa. Los automóviles están dando grandes pasos en los últimos años con la ola verde que nos ha invadido y los coches híbridos y eléctricos. Tenemos la capacidad de comunicarnos mediante texto o vídeo con todo el planeta. Iniciar retransmisiones en directo al mundo, crear opinión, influir en los demás a nivel de masas…pero todo esto es…lento.

 

He descubierto que vengo del futuro

Lenta. La tecnología que nos rodea es lenta, aún no ha pasado un día sin que me lo parezca. Estamos estrenando dispositivos caseros de realidad aumentada y virtual, pero el inicio de una aplicación en nuestro móvil de 800€ y última generación es lento. Cambiar de una aplicación a otra es lento. Contestar a una notificación escribiendo es lento. Los asistentes de voz son lentos y encima se equivocan. El aparato que convierte mi TV en semi-estúpida es lento. Navegar es lento. Es como haber llegado a una tierra prometida después de muchos años perdido y encontrarte que todo son subidas con escaleras de mano. A pesar de contar con noticias prometedoras a diario, nada de lo que hay satisface totalmente. Ponerte a buscar un vídeo y que la aplicación se quede pensando no tiene precio.

Parecería que los creadores se contentan con que algo funcione y salga a tiempo. En ropa interior y sin terminar, pero a tiempo. En versión beta pero a tiempo. Con el código colgando de las teclas aún, parche tras parche y actualizaciones quincenales con un Community Manager buenrrollista que te cuenta una historia divertida. Y a mí qué me importa. Lento y mal.

 

No os quejéis tanto y terminad algo, aunque sea una cosa

Decía un profesor que tuve que algo no está terminado hasta que está bien. Algo incompleto no está bien, algo que simplemente funciona no está bien. Otra cuestión es la innovación, pero que no me vengan con cuentos. No porque una aplicación vaya a crecer en prestaciones tiene excusa para salir en pañales.

Los usuarios merecemos y necesitamos herramientas, para el día a día y para el resto de funciones. No estaré nunca de acuerdo con los que justifican el aprendizaje de la programación sólo para que se comprenda a los desarrolladores y la dificultad de su trabajo. Por la misma razón todos deberíamos aprender electricidad o fontanería, incluso con mas razón que la programación.

 

“Parecería que los creadores se contentan con que algo funcione y salga a tiempo”

 

Para comprender hay que ser tolerantes. Y me consta que los desarrolladores muchas veces no entregan terminado el trabajo por compromisos de fecha de sus superiores. Estos superiores, no lo he comentado, a menudo también son desarrolladores…entonces ¿qué hay que comprender, la avaricia humana? Para eso no hace aprender ningún lenguaje de programación.

Los aparatos no pueden leer la mente aún, pero si estuviéramos a lo que estamos, lo harían. Mientras tanto seguiré esperando que mis aparatos reaccionen para poder usarlos.

 

 

Imagen destacada: www.pixabay.com

 

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