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Hoteles con conexión a internet

icono WiFi

Usuarios conectados

Los usuarios de dispositivos móviles hemos experimentado el verdadero terror al llegar a un hotel. Hotel que cobra como si estuviera en la Quinta Avenida, pero que trata al viajero tecnológico como si estuviera en un planeta enano llamado Plutón. La mayoría de clientes llevamos al menos smartphone, y la conexión WiFi se convierte en un refugio. Desde el hotel podemos subir esas fotos que hemos hecho, o comunicarnos con la familia via Skype, FaceTime o similar. Disponer de una buena conexión en este sentido es tan importante como esos detalles que marcan la diferencia entre un hotel pasable y uno recomendable.

Un hotel no debería limitar el uso habitual de los usuarios de smartphones, máxime cuando se han convertido en el dispositivo principal de conexión a internet. Trabajar, buscar restaurantes, monumentos, tiendas, consultar (y redactar) reseñas, etc., se ha convertido en actividad habitual de los viajeros.

Si además hablamos de hoteles en el extranjero, evitar el coste del roaming es una prioridad.

 

Hoteles con conexión

 

Familias conectadas

Las familias, y más cuando hay niños pequeños son, como en otras ocasiones, generadoras de ingresos. A falta de una estadística oficial, me baso en la experiencia de haber visto llenas de familias con niños las mesas de los buffets en desayuno, almuerzo y cena.

Cuando los niños no comen no valen excusas, no me vengas ahora con el tópico de los padres irresponsables que dejan el móvil a los niños. Tengo claro qué tiempo y contenido les dejo disfrutar, y con qué opciones. Así que si les quiero poner sus contenidos, y más disponiendo como ahora de Netflix y HBO, necesito WiFi. Sí, es cierto que Netflix permite ahora descargar ciertos contenidos a nuestro dispositivos, pero ciertos no son todos.

 

Hoteles con conexión

En el transcurso de varios años de viajes he encontrado diversas opciones para conectarme. Me gustaría que tuvieras en cuenta esta lista antes de elegir hotel, porque disponer de una buena conexión es importante:

  • WiFi gratis en el vestíbulo. Muy habitual encontrarse esta situación, en la que apenas llega a las habitaciones o no lo hace. El hall suele estar lleno de gente conectada y la intimidad es nula dependiendo del trabajo o si quieres ver contenido online. A veces la cobertura llega a ciertas habitaciones y si tienes suerte puedes conectarte. En el resto es de pago o directamente no hay.
  • Conexión de pago por día. Aún hay hoteles que cobran por la conexión WiFi, y no precisamente poco. Si te intentas conectar aparece una web donde se te informa del coste y te permite contratar la tarifa correspondiente. Algunos hoteles con conexión de pago, sin embargo, la ofrecen gratis en el vestíbulo.
  • Red de cable. Hay hoteles donde el WiFi no llega a todas las habitaciones, pero éstas cuentan con una base RJ45. El problema no es el cable, ya que suelen tenerlo, sino que los dispositivos móviles se quedan fuera. Hay soluciones para ello, pero las tienes que poner tú. Puedes compartir la red desde un portátil o llevar algo similar al Airport Express de Apple.
  • Vouchers. Los vouchers o vales son códigos que te dan en recepción para que conectes un sólo aparato a la conexión WiFi. Hay hoteles en los que hay límite de aparatos y otros en los que no.
  • Cuotas de conexión. En ciertos hoteles te permiten conectarte con un porcentaje del ancho de banda total. Si la conexión no es rápida o hay muchos usuarios esto es desesperante para entrar a una web.
  • Conexión dedicada de alta velocidad. No es lo habitual, pero algún hotel me he encontrado con una conexión de cable de 100 Mb/s y WiFi de 20 Mb/s en cada habitación.

 

Habrá más variedades, en función de la categoría del hotel, y de sus circunstancias. Una curiosidad: a veces ocurre que encuentras una muy buena conexión en un hotel modesto. Por el contrario, algunos hoteles de mayor categoría limitan la conexión de aparatos, ya sea mediante precio o capacidades.

 

Conclusión

Tanto si vas a trabajar como si el viaje es turístico conviene informarse antes de la disponibilidad de conexión, alcance y precios. Que luego vienen los llantos. Los de los niños a la hora de comer y los tuyos por no haberlo previsto. Y por supuesto, si sabes lo importante que es disponer de una buena conexión, coméntalo en tu hotel y deja reseñas en tantas redes como puedas.

 

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La burbuja tecnológica actual no es el futuro de ayer.

La rueda - antigua burbuja tecnológica

Mi burbuja tecnológica

La mayor parte de las personas con las que me relaciono están más o menos implicadas en el uso de la tecnología. No me refiero al hecho de usar lo típico. Algunos más curiosos se adentran a investigar y otros prefieren adaptarse a lo que hay, pero haciendo buen uso de varias herramientas.

Sé que más allá de mi burbuja se encuentra Mordor. Una tierra lejana y sombría llena de gentes que han descubierto el smartphone, la tablet, WhatsApp y Facebook, y lo pretenden hacer todo desde ahí. Presumen de marcas, modelos y versiones, y se enzarzan como orcos fanáticos en disputas sin sentido.

Me pregunto si realmente estamos en ese futuro que preveían algunos de manera lúcida. Incluso me lleva a cuestionar si ese “estamos” se refiere a todos nosotros o sólo a los que crean e innovan. O a los curiosos como un servidor.

De ser a todos nosotros, no estaría de acuerdo. Aún me frustra tener que explicarles a muchos qué es un podcast, una aplicación de pagos entre particulares, o si la tienda de Amazon es segura. Personas que aún recelan de usar su tarjeta de crédito para pagar en una tienda. Personas con el billete de 500€ escondido en una esquina del forro de la cartera si tienen que viajar. Así estamos. Aún.

 

Érase una vez…el Homo Sapiens Sapiens

Imaginad lo que sufro cuando estamos reunidos unos cuantos y veo esas caras de perplejidad, típicas de John Locke en Lost, siempre a punto de un “WHAT…”. Cuando comento las novedades del botón Dash de Amazon, los bots de Telegram, o incluso que Telegram existe…no hay palabras.

 

“Sé que más allá de mi burbuja se encuentra Mordor”

 

El mundo gira, la tecnología existe, y muchas de estas personas usan un mando a distancia, conducen coches a los que les falta hablar, y exigen lo máximo… para hacer lo de siempre. Presumir, fardar, vacilar, y por supuesto, cuñadismo superlativo. Y ¿dónde encajamos los que no estamos en ese grupo? Pues curiosamente sólo entre personas del mismo tipo, y no son tantas. Lo que sí ocurre es que la personalización de noticias, timelines, muros, y grupos nos hace ciegos ante la realidad. Y aunque mucho hemos avanzado, parece que sólo ha sido así porque unos iluminados a los que poca gente valora tuvieron ideas innovadoras.

 

El futuro no es hoy. Y mañana tampoco

Ya situados en mi presente, quiero valorar la capacidad de la tecnología casera actual. Lo quiero hacer en dos planos, el plano teórico y el real. Y todo porque soy uno de esos interesados en la información, la relevancia y la perspectiva de esta tecnología que nos acompaña.

Es impresionante lo que se ha conseguido de unos años hasta aquí, y cómo hemos mejorado en tareas cotidianas. El fax, el teléfono móvil, el ordenador, todo lo que les ha seguido, etc. Y estamos en este punto en el que varias empresas presentan novedades a nivel mundial, siendo aplaudidos por los seguidores tecno-fanáticos y los medios que viven de alimentarlos. La tecnología de smartphones y tablets, que se ha convertido en religión, política o deporte de masas, no está siendo consecuente con sus promesas.

Afirmo esto como una crítica constructiva. Quiero que haya avances que mejoren la vida de las personas, que los hay, en hospitales, en colegios, en casa. Los automóviles están dando grandes pasos en los últimos años con la ola verde que nos ha invadido y los coches híbridos y eléctricos. Tenemos la capacidad de comunicarnos mediante texto o vídeo con todo el planeta. Iniciar retransmisiones en directo al mundo, crear opinión, influir en los demás a nivel de masas…pero todo esto es…lento.

 

He descubierto que vengo del futuro

Lenta. La tecnología que nos rodea es lenta, aún no ha pasado un día sin que me lo parezca. Estamos estrenando dispositivos caseros de realidad aumentada y virtual, pero el inicio de una aplicación en nuestro móvil de 800€ y última generación es lento. Cambiar de una aplicación a otra es lento. Contestar a una notificación escribiendo es lento. Los asistentes de voz son lentos y encima se equivocan. El aparato que convierte mi TV en semi-estúpida es lento. Navegar es lento. Es como haber llegado a una tierra prometida después de muchos años perdido y encontrarte que todo son subidas con escaleras de mano. A pesar de contar con noticias prometedoras a diario, nada de lo que hay satisface totalmente. Ponerte a buscar un vídeo y que la aplicación se quede pensando no tiene precio.

Parecería que los creadores se contentan con que algo funcione y salga a tiempo. En ropa interior y sin terminar, pero a tiempo. En versión beta pero a tiempo. Con el código colgando de las teclas aún, parche tras parche y actualizaciones quincenales con un Community Manager buenrrollista que te cuenta una historia divertida. Y a mí qué me importa. Lento y mal.

 

No os quejéis tanto y terminad algo, aunque sea una cosa

Decía un profesor que tuve que algo no está terminado hasta que está bien. Algo incompleto no está bien, algo que simplemente funciona no está bien. Otra cuestión es la innovación, pero que no me vengan con cuentos. No porque una aplicación vaya a crecer en prestaciones tiene excusa para salir en pañales.

Los usuarios merecemos y necesitamos herramientas, para el día a día y para el resto de funciones. No estaré nunca de acuerdo con los que justifican el aprendizaje de la programación sólo para que se comprenda a los desarrolladores y la dificultad de su trabajo. Por la misma razón todos deberíamos aprender electricidad o fontanería, incluso con mas razón que la programación.

 

“Parecería que los creadores se contentan con que algo funcione y salga a tiempo”

 

Para comprender hay que ser tolerantes. Y me consta que los desarrolladores muchas veces no entregan terminado el trabajo por compromisos de fecha de sus superiores. Estos superiores, no lo he comentado, a menudo también son desarrolladores…entonces ¿qué hay que comprender, la avaricia humana? Para eso no hace aprender ningún lenguaje de programación.

Los aparatos no pueden leer la mente aún, pero si estuviéramos a lo que estamos, lo harían. Mientras tanto seguiré esperando que mis aparatos reaccionen para poder usarlos.

 

 

Imagen destacada: www.pixabay.com

 

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El valor del camino recorrido

Camino recorrido

Entiende la exigencia

En la tecnología, como en muchas otras caras de la vida cotidiana, estamos acostumbrados a exigir el máximo. Pero también a dar explicaciones cuando nosotros no lo proporcionamos. El valor del camino recorrido es algo a tener en cuenta en ambos casos.

Que una compañía de productos tecnológicos no ofrezca soluciones perfectas desde el primer momento (y lo veamos así) puede significar tres cosas:

  • Intenta vendernos cada paso intermedio en la innovación
  • Sin errores no se aprende
  • Las dos opciones anteriores

 

Obstáculos en la vida real

Es posible imaginar conceptos futuristas repletos de posibilidades, y a la hora de ejecutar el plan darse cuenta de que hay impedimentos. Los problemas que nos retrasan, los imprevistos, no son más que pruebas a las que nos vemos sometidos. La resolución de estos problemas nos hace crecer y ser más capaces.

Hemos llegado a un punto en que no queremos entender y criticamos sin pensar el trabajo de los demás. El esfuerzo que existe detrás de la fachada no importa. Deberíamos entonces mirarnos con la misma visión crítica y exigirnos para ser eficaces siempre, pues no nos hace falta aprender, somos perfectos.

 

El camino recorrido

Una vez alcanzado este estado de madurez podemos mirar hacia atrás y seguramente pensemos que el tiempo pudo emplearse mejor. Pero la verdad es que para llegar a ese estado es necesario haberse parado a aprender. Dar un paso atrás, o al menos no avanzar, puede ser necesario para lograr la meta.

En este sentido recuerdo comentarios en varios sitios web y redes sociales acerca de tal o cual modelo de móvil que “es lo que debería haber sido el anterior”. ¿Y si no se podía? La tecnología que lo haría posible podía no ser asequible. ¿Quién eres tú para saber si se podía o no hacerlo?

 

No son entes, son personas

Un emprendedor que se precie intenta cambiar o al menos mejorar las condiciones de las personas en algún aspecto de sus vidas. Cuando tiene éxito, lo único que le queda por delante es trabajo. Pero, cuántos critican un servicio o producto pensando en el esfuerzo que hay detrás, no lo sé. Los fallos y los fracasos anteriores al éxito son parte del valor del resultado cuando llega a nosotros.

A los que se atreven a sentenciar y generalizar sobre lo que no entienden, habría que preguntarles si se exigen de igual manera, como usuarios y como personas.